Revolut fue víctima el 12 de septiembre de un ataque de phishing mediante el cual actores usaron un nombre de dominio de correo electrónico que parecía legítimo.

La empresa compartió datos de clientes tras creer que la solicitud era auténtica; la información filtrada incluía identificaciones fotográficas, imágenes de verificación facial, IBAN y historial de transacciones.

La compañía señaló que el impacto fue "muy limitado", afectando solo a 680 de sus 80 millones de usuarios, y aseguró que la seguridad del dinero no se vio comprometida.