El cerebro filtra miles de señales por segundo para destacar la información importante. La mescalina interfiere con este proceso de filtrado, alterando la percepción sensorial. En el estudio, se observó que la administración de mescalina en ratones reducía la actividad del cerebelo, pero aumentaba la comunicación con el hipocampo y otras regiones. Esto hace que la información sensorial se procese directamente en lugar de ser filtrada de manera habitual.

La mescalina activa los receptores de serotonina, afectando la percepción, el tiempo y la autoconciencia. En el estudio, los ratones tratados con mescalina reaccionaron de manera diferente al olor de amoníaco y mostraron selectividad en el filtrado de sonidos. Esto sugiere que la mescalina no desactiva completamente la función de filtrado del cerebelo, sino que afecta selectivamente ciertos canales sensoriales.

La mescalina puede alterar la percepción sensorial cambiando la comunicación entre regiones cerebrales. Sin embargo, aún no se sabe si estos hallazgos son aplicables a los humanos. El estudio proporciona un paso importante para comprender los efectos de la mescalina en el cerebro.