La nave espacial Plato de la Agencia Espacial Europea (ESA) pasó con éxito una serie de pruebas en la Sala de Pruebas Maxwell del centro ESTEC, para demostrar que sus sistemas electrónicos funcionarán sin problemas en el espacio. Las paredes internas de la sala están recubiertas con paredes metálicas conductoras que bloquean las interferencias externas, y están llenas de espinas de espuma azul que absorben señales eléctricas y sonoras, creando una jaula de Faraday. Este entorno simula el vacío del espacio y permite controlar si los componentes electrónicos de la nave generan interferencias entre sí o con sus sistemas de comunicación.
Las condiciones de vacío y radiación en el espacio pueden producir comportamientos diferentes a los observados en entornos terrestres. Por ello, se verificó que todos los sistemas de Plato son compatibles electromagnéticamente. Este éxito marca la finalización de la última etapa importante antes del lanzamiento. La serie de pruebas comenzó en enero de este año con pruebas de vibración y acústica, seguidas por pruebas prolongadas en condiciones similares al espacio en el Gran Simulador Espacial.
Plato será lanzada al espacio en marzo de 2027 mediante el cohete Ariane 6. Su misión es detectar planetas similares a la Tierra y estudiar su movimiento alrededor de sus estrellas.
