La cámara CCD-TR1 8 mm Handycam lanzada por Sony en la década de 1990 representa el primer uso comercial de una batería de iones de litio. Este dispositivo fue desarrollado para superar las limitaciones de peso y duración de batería de los equipos portátiles de video de la época. La batería de iones de litio, con su mayor densidad energética y voltaje de operación en comparación con las baterías de níquel-cadmio, redujo el tamaño del dispositivo y extendió su duración de uso.

Los avances químicos fundamentales de la batería de iones de litio fueron respaldados por investigaciones pioneras de M. Stanley Whittingham, John B. Goodenough y Akira Yoshino. El trabajo de Yoshino en 1985 hizo posible la viabilidad comercial al reemplazar el litio metálico por una estructura más segura. Sony transformó este avance químico en un producto manufacturable y abrió así el mercado.

Dispositivos más conocidos como el Motorola DynaTAC 8000X, el Apple PowerBook 100 o el IBM ThinkPad 700C no utilizaron baterías de iones de litio. El CCD-TR1 pasó a la historia como la primera aplicación concreta de la tecnología de batería que hoy sustenta los teléfonos inteligentes y las computadoras portátiles.