Un estudio liderado por la Universidad de Bristol, Nesta y el Amsterdam UMC demuestra la relación negativa entre la soledad y la salud mental, el bienestar y la salud general. Los investigadores no lograron establecer una conexión directa con enfermedades físicas, pero enfatizan la gravedad de los efectos psicológicos.
El estudio utilizó la Biobank del Reino Unido y conjuntos de datos genéticos para realizar análisis mediante tres métodos distintos: análisis observacional, comparaciones entre hermanos y randomización mendeliana. Los resultados mostraron que la soledad está asociada con la calidad percibida de las relaciones, mientras que la aislamiento social se relaciona con el número de conexiones. Ambos factores afectan negativamente la salud mental y el bienestar.
Los investigadores indican que estos hallazgos exigen que la soledad sea considerada una prioridad en las políticas de salud pública. Sin embargo, aún se desconoce si estos efectos son iguales en las generaciones más jóvenes o en casos de soledad prolongada. Futuros estudios serán necesarios para llenar estos vacíos.
