El Radiómetro de Microondas (MWR) de la sonda Juno realizó las primeras mediciones directas del perfil de calor bajo la superficie de Io. Los investigadores detectaron un aumento de temperatura de hasta 40°F (22°C) a pocos metros bajo la superficie. Este incremento no puede explicarse por el calor proveniente del Sol, sino que proviene de fuentes internas de calor activas dentro de la luna. Las mediciones indican que el flujo de calor está distribuido de manera uniforme en gran parte de la superficie de Io.

Este calor podría deberse a que los flujos de magma que ascienden desde el interior de la luna se distribuyen uniformemente a través de la capa rocosa superficial, o a que las erupciones volcánicas recientes de los últimos cinco años han formado una fina capa de enfriamiento que cubre la superficie. Aunque la superficie de Io parece una roca sólida, su densidad es tan baja como la del pumice o cenizas volcánicas finas. Esta característica sugiere que la luna contiene extensiones planas y lisas que se extienden hasta 100 km de profundidad.

El instrumento MWR de Juno fue diseñado originalmente para estudiar la atmósfera de Júpiter, pero encontró un nuevo uso al analizar la capa rocosa volcánica de Io. Esta técnica también puede aplicarse para comprender las estructuras bajo la superficie de lunas heladas como Europa y Ganímedes. En misiones futuras, radiómetros similares podrán optimizarse específicamente para los cuerpos celestes objetivo.