En una clase de biblioteca en Filadelfia, una bibliotecaria, de pie sobre una alfombra colorida diseñada para niños, muestra paso a paso a los adultos cómo desactivar funciones de inteligencia artificial como Apple Intelligence y Gemini. Los participantes buscan formas de liberarse de estas herramientas integradas obligatoriamente en sus lugares de trabajo y dispositivos.

Un empleado de biblioteca en Maine fue la primera persona en proponer esta idea. Los talleres han generado mucho más interés que los cursos tradicionales de informática básica. En una sesión, participaron 70 personas, y las publicaciones en redes sociales recibieron miles de me gusta. Los asistentes hablan sobre los impactos ambientales de la inteligencia artificial, la privacidad de los datos y la pérdida de control del usuario.

Las bibliotecas buscan fomentar una conciencia crítica hacia la tecnología con estos eventos. Los participantes reconocen que la inteligencia artificial puede ser útil en avances médicos, pero no quieren que se imponga en su vida diaria. Este movimiento defiende el derecho de las personas a tener control sobre la tecnología que utilizan.