Una nueva investigación publicada en Nature Communications revela que la mayoría de los períodos de enfriamiento repentino en el Holoceno coincidieron con erupciones volcánicas en el Anillo de Fuego del Pacífico. Estas erupciones reflejaron los rayos solares a través de partículas de azufre en la atmósfera, causando un enfriamiento en el Hemisferio Norte y desencadenando un efecto dominó que prolongó el enfriamiento.
El 80% de las 51 grandes erupciones en el Anillo de Fuego del Pacífico coincidieron con el avance de los glaciares. Las partículas de azufre alteraron los equilibrios de temperatura atmosférica, lo que llevó a un aumento del hielo marino y a un cambio en la dirección de las corrientes oceánicas. Estos efectos crearon un efecto de bola de nieve que prolongó el enfriamiento durante siglos.
Sin embargo, este mecanismo difiere de los enfriamientos de corta duración, como el 'Año sin Verano' de 1816. Hoy en día, el clima alterado por la influencia humana hace que los efectos de las erupciones volcánicas sean más complejos. Los investigadores señalan que esta interacción aún no se comprende completamente.
