Las fusiones de empresas pueden permitir que los negocios se vuelvan más baratos y eficientes. Sin embargo, no es necesario que este ahorro se refleje directamente en los precios al consumidor.

De hecho, en algunos casos los consumidores pueden pagar más. Esta situación se observa particularmente en fusiones de grandes compañías.

Por ejemplo, después de que en 2019 los gigantes farmacéuticos GSK y Pfizer combinaran sus negocios de salud al consumidor, se observó un aumento en los precios de algunos productos.