La superficie de Venus está siendo remodelada gracias a nuevas simulaciones por computadora que muestran que las gigantescas valles retorcidas aún se están formando. Estos hallazgos respaldan la creciente evidencia de que Venus no es un mundo geológicamente muerto, como se creía anteriormente. Los investigadores afirman que las vastas valles retorcidas del planeta podrían ser otro indicio de que el calor y el movimiento internos aún están transformando su superficie.

Las simulaciones revelan que la forma de las valles retorcidas indica la presencia de un reloj geológico oculto. Cuando las valles retorcidas son jóvenes y se expanden activamente, los brazos anchos que se encuentran en ambos lados de las valles retorcidas permanecen particularmente anchos y empinados, ya sea porque la valla retorcida se está moviendo o porque el movimiento ha cesado recientemente. Con el tiempo, los brazos se hunden y aplanan gradualmente. En Venus, debido a la erosión limitada, este cambio parece depender en gran medida del propio endurecimiento de la corteza.

Estas simulaciones sugieren que algunas regiones aún podrían estar activas o que su movimiento solo ha cesado en los últimos millones de años. Esto también indica que la corteza del planeta se mueve mucho más rápido de lo que se estimaba anteriormente. Estos hallazgos proporcionan objetivos claros para futuras naves espaciales, donde la deformación en curso podría detectarse más fácilmente.