Al igual que los tipos clave en biología, algunas moléculas en el mundo químico pueden tener un impacto significativo en los ecosistemas a pesar de estar presentes en cantidades pequeñas. Un artículo publicado en la revista Trends in Ecology & Evolution por la Dra. Erika C. Freeman explica cómo estas 'moléculas piedras angulares' dirigen las comunidades.

Freeman cita ejemplos como los aldehídos producidos por los caracoles marinos y la serotonina, que cambian la estructura de las comunidades en sus entornos. A pesar de estar presentes en cantidades pequeñas, estas moléculas pueden reorganizar las comunidades.

El artículo propone cuatro pruebas prácticas para identificar las moléculas piedras angulares: que sean raras, que tengan un efecto significativo en la comunidad, que este efecto no se limite a un solo objetivo y que no puedan ser reemplazadas por otras moléculas. Freeman también explica las herramientas utilizadas para encontrar estas moléculas, que incluyen el análisis de redes de datos de espectrometría de masas de alta resolución, experimentos con comunidades sintéticas simplificadas y aprendizaje automático.

Freeman afirma: 'Durante mucho tiempo, creímos que las moléculas más abundantes eran las que hacían la mayor parte del trabajo. Sin embargo, este trabajo muestra que una molécula puede ser muy rara y aún así unir a una comunidad. Cuando comienzas a buscar estas moléculas raras pero poderosas, comienzas a ver el mundo natural de una manera ligeramente diferente.'