En Inglaterra, más de cien escuelas han cerrado en la última década debido a la disminución de las tasas de natalidad. Esta situación afecta especialmente a las comunidades desventajadas y reduce las oportunidades para que las comunidades se reúnan y se apoyen mutuamente.

Se están llevando a cabo investigaciones para comprender mejor cómo el cierre de escuelas afecta la vida de los niños, los maestros y las familias. Los estudios muestran que en las áreas desventajadas, las escuelas no solo proporcionan educación, sino también oportunidades para que las comunidades se reúnan y se apoyen mutuamente.

Los efectos del cierre de escuelas incluyen las dificultades que enfrentan los niños al transferirse a nuevas escuelas y el estrés que experimentan las familias al buscar nuevas ubicaciones escolares. Esta situación puede aumentar las desigualdades educativas, especialmente en las comunidades desventajadas.