Este fin de semana, el kernel Linux 7.2, cuya versión estable se espera que salga, fue probado junto con la versión Linux 7.1 en una estación de trabajo de alto rendimiento con procesador de servidor de 48 núcleos / 96 hilos.

El entorno de prueba incluía los mismos módulos de memoria DDR5‑6400 de 32 GB, un SSD NVMe de 2 TB y un acelerador gráfico profesional; solo se cambió la versión del kernel. En pruebas anteriores se había observado que Linux 7.2 ofrecía mejoras en ciertas configuraciones y estas nuevas mediciones también indican aumentos similares en la eficiencia de I/O y del procesador.

Los resultados siguen siendo propios del entorno de laboratorio y, al no compartirse los detalles numéricos, permanece incierta la magnitud de su impacto en aplicaciones a gran escala en centros de datos; se requieren benchmarks más exhaustivos y validación con cargas de trabajo del mundo real.