La primera película de la saga Fast & Furious se estrenó en 2001 y, comenzando como una película de acción basada en carreras callejeras, los presupuestos de la serie han aumentado con el tiempo, convirtiéndose en películas de fiesta de cena.

Entre los modelos de coches más caros de la serie se encuentran el Toyota Supra MK IV de 1994, el McLaren 720S de 2017 y el Lykan HyperSport de 2013.

Estos modelos de coches, junto con el valor en el mundo real de las réplicas utilizadas en las películas, muestran la contribución de la serie a la cultura del automóvil.