Investigadores de Penn State demostraron que la tasa de supervivencia de las abejas tras enfrentarse al pesticida clorpirifos aumentó de manera notable cuando fueron alimentadas con una dieta rica en ácidos grasos poliinsaturados.
En esta dieta, la tasa de supervivencia de las abejas fue de aproximadamente el noventa por ciento, mientras que en dietas que contenían grasas saturadas o monoinsaturadas la tasa se mantuvo por debajo del cincuenta por ciento; además, en la dieta con ácidos grasos poliinsaturados aumentaron las reservas de grasa abdominal y la actividad de la acetilcolinesterasa.
El estudio, al emplear una dosis alta de pesticida en condiciones de laboratorio, no puede sustituir los esfuerzos de reducción del uso de pesticidas; se requieren más investigaciones para probar la validez de los resultados en condiciones de campo.
