Un equipo liderado por Derek Chu de la Universidad McMaster realizó una revisión sistemática de 47 ensayos aleatorizados que incluyeron a 6.230 pacientes, publicada en BMJ.
Los resultados indican que los antihistamínicos orales, empleados rutinariamente en el tratamiento del eccema (dermatitis atópica), no generan un efecto significativo sobre la gravedad de la enfermedad ni sobre el prurito.
El estudio buscaba aclarar la incertidumbre respecto a si estos fármacos deberían recomendarse o no en las guías clínicas.
