Un estudio liderado por la Dra. Flavie Pelletier de la Universidad McGill muestra que las áreas forestales con alta densidad de árboles de álamo se queman menos que aquellas dominadas por árboles de hoja perenne, lo que indica que estos árboles funcionan como una barrera natural contra incendios. Los investigadores señalaron que características como el alto contenido de humedad, la baja inflamabilidad y la altura de las hojas de los árboles de álamo dificultan la propagación del fuego.

La resistencia al fuego de los árboles de álamo no es solo un fenómeno teórico; Pelletier, al analizar datos reales de incendios, encontró que los árboles de álamo son dos veces más abundantes en los límites de los incendios que los árboles de hoja perenne. Además, la densidad de los árboles de álamo también reduce la velocidad de propagación del fuego.

El estudio muestra que la resistencia al fuego de los árboles de álamo persiste no solo en verano, sino también en primavera. Esto subraya el potencial de estos árboles como una solución natural contra el creciente riesgo de incendios debido al cambio climático.