Entre 1960 y 2025, el coste medio de enviar 1 kilogramo de carga al espacio cayó de 87.023 dólares estadounidenses a 3.868 dólares. Esta caída del 96 % demuestra que la tasa de aprendizaje de la industria de lanzamientos espaciales ha superado a otras tecnologías, como la energía solar. Los investigadores señalan que las causas fundamentales de esta reducción son el auge del espacio comercial (New Space) tras la Guerra Fría y la reutilización a escala implementada por SpaceX con su cohete Falcon 9.
Se determinó que cada vez que la carga total lanzada se duplicaba, los costes disminuían un 21,2 %. Si esta tendencia continúa, el coste podría bajar a 1.600 dólares en 2030 y hasta 300 dólares en 2040. Sin embargo, esta proyección se ve amenazada por factores como el aumento de la basura espacial, el monopolio de SpaceX en el mercado y el creciente tensión geopolítica.
La basura espacial, que viaja a velocidades de hasta 27.000 km/h, puede causar daños graves a los vehículos en órbita y generar un aumento en cadena conocido como el escenario Kessler. Al mismo tiempo, el hecho de que SpaceX realice el 75 % de todos los lanzamientos podría impulsar a otros países a desarrollar capacidades de lanzamiento independientes, lo que podría llevar a un nuevo aumento de los costes.
