Las afirmaciones de los críticos sobre el alto costo y el daño ambiental, frecuentemente citadas, han quedado atrás en la última década gracias al aumento de la fiabilidad de los VE, la caída de los precios de las baterías y la expansión de la infraestructura de carga. Además, la mayoría de los fabricantes de automóviles ha adoptado un único estándar de carga (NACS), lo que contribuye a la reducción del costo total de propiedad.

A partir de 2027 se ofrecerá una garantía de batería de 8 años/80.000 millas para vehículos comerciales ligeros; en algunos estados como California, esta garantía se endurece con una cobertura del 70 % de la capacidad. El estudio de Geotab sobre 22.700 EV muestra un desgaste medio anual de la batería del 2,3 % y que, tras 13 años, quedará más del 65 % de la capacidad. En 2025 se añadirán 18.000 nuevas estaciones de carga rápida DC en EE. UU, lo que indica un crecimiento anual del 30 %.

El beneficio ambiental de los VE depende de la fuente de la electricidad; los vehículos alimentados con energía renovable son más limpios, mientras que los que usan redes basadas en carbón prolongan el periodo de beneficio. Los VE usados suponen un ahorro de 13.000 dólares en el costo total de propiedad respecto a los nuevos. Sin embargo, viajes rurales largos, tracción frecuente y climas extremadamente calurosos siguen siendo limitaciones.