La explosión de la inteligencia artificial ha impulsado la expansión de la capacidad de producción global de chips, presionando la cadena de suministro en cada etapa.

Más allá de la litografía, los plazos de entrega de los proveedores occidentales, surcoreanos y japoneses en equipos de almacenamiento, grabado y prueba también se han extendido hasta 24 meses.

Este cuello de botella ha creado oportunidades en el mercado interno para los fabricantes chinos de equipos, que cuentan con plazos de entrega más cortos.