Investigadores de la Universidad Northeastern y la Facultad de Medicina de Harvard mapearon las redes de genes y proteínas que afectan los principales indicadores del envejecimiento, analizando cómo los medicamentos actuales podrían influir en estos procesos. Se estudiaron 1.250 genes relacionados con el envejecimiento en un mapa de interacciones humanas, revelando que estos genes se concentran en regiones específicas. Esta concentración permite que los medicamentos puedan afectar simultáneamente múltiples signos del envejecimiento.

Mediante este método, se descubrió que el oximetazolina, un fármaco comúnmente usado para la congestión nasal y la rojez ocular, mejora la comunicación entre células. Este proceso se debilita naturalmente con la edad y afecta muchas funciones biológicas. Otros medicamentos, como la aspirina, también fueron evaluados de forma similar.

Los investigadores enfatizaron que este estudio no garantiza el descubrimiento de un medicamento antienvejecimiento, sino que proporciona una hoja de ruta para identificar qué fármacos deben someterse a pruebas adicionales. Las investigaciones futuras examinarán los efectos de estos medicamentos en modelos celulares y animales.