Los individuos nacidos entre 1950 y 1960 crecieron en un contexto de limitaciones educativas y necesidades económicas familiares. En 1960, el 15 por ciento de la población adulta no sabía leer ni escribir, el 94 por ciento no había completado el nivel primario y solo el 3 por ciento había accedido a la educación superior. Esta situación obligó a los niños a abandonar la escuela y a comenzar a trabajar a una edad temprana.