Los investigadores analizaron datos de 473 estudiantes de cuarto y quinto grado y encontraron que los niños descritos como 'antisociales' por sus compañeros no estaban contentos con su posición en la clase. Sin embargo, estos niños podían mantener amistades individuales. La satisfacción de los niños con sus amistades y relaciones a nivel de clase dependía de su creencia en la 'importancia de la conexión'.

Se señaló que la preferencia de los niños por rechazar ofertas de amistad podría reducir ofertas futuras y, de esta manera, podrían aislarse. Sin embargo, los niños que creían en la importancia de la conexión podían rechazar ofertas, ya que sabían que recibirían más en el futuro.

Los investigadores sugieren que, en lugar de forzar a los niños a unirse a grandes grupos, se les debe ofrecer la oportunidad de participar en pequeños grupos con comportamientos similares. Esto puede ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades sociales.