Los ciberdelincuentes planean volver a atacar a las víctimas si pagan el rescate en ataques de ransomware. Según una encuesta realizada por la empresa de ciberseguridad Proofpoint a 953 organizaciones, más del 35 % de las empresas que realizaron pagos sufrieron una segunda solicitud de extorsión. Esta práctica demuestra que los atacantes no cumplen su promesa de eliminar los datos, sino que los conservan junto con el dinero recibido.
Entre los casos destacados se encuentra la empresa de investigación de mercado Klue, que acordó con los atacantes y creyó que sus datos habían sido eliminados; sin embargo, más tarde, otro grupo obtuvo una muestra de los datos robados y expuso a los clientes de Klue a nuevas amenazas. Un escenario similar ocurrió en Change Healthcare en 2024: tras el robo de datos médicos de 192 millones de personas, se realizaron pagos a dos grupos distintos debido a disputas internas entre los atacantes.
La policía británica confirmó durante la identificación del grupo de ransomware LockBit en 2024 que, incluso tras el pago, los datos de las víctimas seguían almacenados en los servidores de los atacantes. Estos hallazgos demuestran que los pagos de rescate no son una solución, sino la base de nuevos ataques.
