La falta de atención a las elecciones en las discusiones de la ONU sobre la gestión del intelecto artificial plantea riesgos graves en cuanto a la seguridad de los datos y los derechos de voto. La eliminación de los registros de 5,5 millones de votantes en la India y el uso de un algoritmo de aprendizaje automático con una tasa de fracaso del 93% son ejemplos que ilustran la influencia del intelecto artificial en las elecciones.
El diseño y la implementación de tecnologías electorales por parte del sector privado plantea el riesgo de que las autoridades electorales pierdan el control. La incorporación de características de intelecto artificial en sistemas como los registros de votantes, los dispositivos biométricos y los software de gestión de resultados plantea riesgos graves en cuanto a la seguridad de los datos y los derechos de voto.
Para abordar el uso del intelecto artificial en las elecciones, es necesario responder a preguntas como quién controla los datos, quién supervisa los sistemas y quién es responsable de los efectos de los modelos de aprendizaje automático.
