En 1935, AEG desarrolló el Magnetophon, un dispositivo que dio un paso revolucionario en la grabación y reproducción de sonido utilizando cinta magnética. Este aparato permitió la transmisión de programas grabados en la radio manteniendo la calidad del sonido en vivo y facilitó la difusión de los discursos de Hitler en diferentes regiones.

El éxito del Magnetophon se basó en la tecnología de polarización AC. Esto redujo la distorsión del sonido grabado, haciendo que los oyentes no pudieran distinguir entre una transmisión en vivo y un programa grabado. Durante la Segunda Guerra Mundial, el ingeniero estadounidense Jack Mullin descubrió el Magnetophon y lo presentó a Bing Crosby en 1946.

Bing Crosby comenzó a usar el Magnetophon para grabar sus programas de radio con anticipación. Esto llevó al desarrollo de innovaciones como la pista de risa. Sin embargo, el propósito original de esta tecnología era preservar la fidelidad del sonido, por lo que algunos ingenieros criticaron manipulaciones como la pista de risa por ser inauténticas.