El equipo del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de California en Irvine determinó que, durante el período de investigación de 12 años, más de 55.000 edificios fueron completamente destruidos o parcialmente dañados, y el 86% de ellos se encontraban en las zonas de 'interfaz urbano-forestal', donde se cruzan áreas naturales y de desarrollo. Los investigadores demostraron que los daños por incendios no son aleatorios y que se puede determinar cómo los edificios son destruidos por la influencia de las condiciones ambientales y climáticas.

El equipo señaló que los daños por incendios son prevenibles y destacó que el diseño de los edificios y los materiales utilizados también pueden aumentar el riesgo de incendio. Por ejemplo, cercas de madera, revestimientos inflamables, salientes y elementos que obstruyen el flujo de aire pueden aumentar el riesgo de incendio al ser encendidos por brasas transportadas por el aire. Estos factores, combinados con condiciones ambientales como la sequedad atmosférica, altas temperaturas, viento y combustibles secos, aumentan aún más el riesgo de incendio.

Los investigadores indicaron que el mapa del Índice de Riesgo de Daños a Edificios por Incendios (WBDRI) ayudará a los gobiernos locales y a los individuos a tomar medidas para reducir el riesgo de incendios.