La ceremonia Emmy 78 contó con la ancla invitada de Mariska Hargitay, quien sustituyó a Nate Bargatze, anfitrión de la edición previa, cuya presentación no había sido bien recibida. Durante su intervención, Hargitay participó en números musicales y se mostró como una televidente más, generando comparaciones con la madurez exhibida por Nikki Glaser tras su presentación en los Globos de Oro.

La organización del evento anticipó la gestión del tiempo al trasladar algunos premios de las Creative Arts Emmys a la ceremonia principal, logrando un ritmo ágil. A pesar de la aparición especial de Taylor Swift y el monólogo propio de Hargitay, y a pesar de las burlas hacia el anuncio de AMC, el flujo de la ceremonia se vio enriquecido por decisiones creativas como la larga intervención de John Mulaney y el regalo a Dolly Parton, que mantuvieron el interés del público.