Un equipo liderado por la bióloga Kateryna Makova de la Pennsylvania State University identificó la ubicación de estructuras alternativas en los genomas de humanos y seis especies de monos que van más allá de la doble hélice del ADN. Estas estructuras podrían ayudar a comprender mejor los elementos funcionales del genoma.
La nueva tecnología permite secuenciar el genoma en fragmentos más largos, lo que hace posible detectar motivos de ADN no-B que antes pasaban desapercibidos. Los investigadores señalaron que estos motivos se concentran especialmente en las regiones de ADN satélite del genoma humano.
Se cree que estas estructuras alternativas de ADN podrían desempeñar un papel en diversos procesos biológicos, como la replicación del ADN, la regulación de la transcripción y los procesos de metilación. Sin embargo, también se prevé que estas estructuras puedan contribuir en algunos casos al cáncer y a enfermedades genéticas.
