Investigadores de la Universidad de Texas desarrollaron un material impreso en 3D que imita la capacidad de filtrado selectivo del tejido biológico. Este material se produce de manera rápida y escalable utilizando agua, aceite y una centrífuga. Al comprimir gotas microscópicas de agua, imita la organización celular del tejido humano a mayor escala.
El material tiene potenciales aplicaciones en robótica, computación y energía limpia. En el ámbito de la salud y la robótica blanda, puede facilitar el crecimiento de tejidos sensibles y permitir el movimiento seguro de robots quirúrgicos o de rescate. Además, al incorporar proteínas que conducen corrientes iónicas, podría servir como base para cálculos primitivos del cerebro. También puede filtrar contaminantes como el amoníaco de aguas residuales industriales y extraer recursos valiosos como el litio.
La producción del material no requiere salas limpias especiales ni equipos láser costosos, solo equipos básicos de laboratorio. Esta tecnología abre el camino para que laboratorios de todo el mundo prueben, adapten e impriman este material.
