Los arqueólogos han documentado en varios cementerios célticos de Europa que las mujeres fueron enterradas con armas, lo que indica que pudieron participar en la guerra. Un estudio de ADN publicado en 2024 en la revista Nature Human Behaviour reveló que las mujeres célticas de élite transmitieron su poder a través de líneas matrilineales.

Los investigadores también determinaron en una revisión de 2025 que en los entierros de la Edad de Hierro en Inglaterra, los hombres se casaron con mujeres de linajes locales poderosos. Hallazgos como una tumba de 2.500 años en el este de Francia donde las mujeres fueron enterradas con puñales y lanzas, marcas de guerra en los huesos de mujeres en tres fortalezas de colina en Gran Bretaña y el entierro de algunas mujeres con carros de guerra, apoyan la idea de que las mujeres tuvieron un papel activo en la guerra.

Sin embargo, estas pruebas son limitadas y geográficamente concentradas principalmente en Gran Bretaña; en el continente europeo, los hallazgos similares son menos frecuentes. Además, la descripción del historiador romano Ammianus de las 'guerreras' se refiere a una pelea, no a una guerra; la identidad céltica en Gran Bretaña sigue siendo un tema de debate.