El telescopio solar más grande del mundo capturó las primeras pruebas directas de miles de pequeñas transformaciones en la superficie del Sol, que habían pasado desapercibidas durante 150 años. Estas transformaciones fueron detectadas al observar por primera vez en el Sol un fenómeno conocido como inestabilidad de Kelvin-Helmholtz, que ocurre cuando la fricción entre dos líquidos que se mueven a diferentes velocidades crea patrones espirales.
Las observaciones fueron realizadas por el Telescopio Solar Daniel K. Inouye en Hawái y comparadas con simulaciones por computadora de la fotosfera, la superficie visible del Sol. Se cree que estas transformaciones podrían formar parte de la energía que alimenta algunos de los comportamientos más violentos del Sol, como las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal, al mezclar constantemente las líneas del campo magnético del Sol.
Los investigadores creen que estas transformaciones podrían ayudar a resolver el misterio de por qué la corona, la atmósfera exterior del Sol, es cientos de miles de grados más caliente que la superficie del Sol. El equipo planea usar programas informáticos para rastrear automáticamente estas transformaciones en futuras observaciones.
