OpenAI y otras empresas líderes de IA temen perder ingresos debido a la disponibilidad de alternativas más baratas en el mercado, como los modelos de pesos abiertos chinos como Kimi K3. Por ello, algunos representantes empresariales han solicitado al gobierno de EE.UU. que tome medidas para regular o prohibir estos modelos. Sin embargo, estas propuestas han generado fuertes críticas de la comunidad tecnológica y académica. Figuras como Yann LeCun y Martin Casado señalaron que los software de código abierto impulsan la innovación y pueden coexistir con sistemas cerrados.

También se discutieron las preocupaciones sobre seguridad de datos y prejuicios contra China, pero los expertos destacaron que, cuando estos modelos se ejecutan en servidores de EE.UU., el riesgo de fuga de datos es bajo, y que la falta de firewalls en realidad obliga a algunas empresas estadounidenses a utilizar modelos chinos. Por ejemplo, empresas de EE.UU. pueden complementar tareas de seguridad que sus propios modelos no logran realizar.

El punto más importante es que, en lugar de prohibir modelos de código abierto, EE.UU. podría preservar su liderazgo en IA controlando la exportación de chips como el Nvidia H200 a China. Además, el desarrollo de modelos abiertos impulsado por la contribución comunitaria ha llevado a la creación de estándares como PyTorch. Hugging Face y otros defensores de la IA abierta afirman que tales restricciones concentrarán el poder en pocas empresas y dificultarán la participación de nuevas generaciones de investigadores.