Moeve y Galp finalizaron oficialmente el lunes 26 de mayo las conversaciones que habían comenzado en enero para un plan de integración que habría contado con 3.500 estaciones y 6,5 millones de toneladas de ventas de productos petrolíferos, desafiando el dominio de Repsol.
Las empresas indicaron que no alcanzaron términos finales que cumplieran sus criterios estratégicos y señalaron la inestabilidad del mercado y la volatilidad de los precios de la energía como razones fundamentales de la decisión.
La presidenta del Consejo de Administración de Galp, Paula Amorim, expresó su pesar por la oportunidad perdida, mientras que el consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, afirmó que la compañía continuará centrada en inversiones en hidrógeno verde y combustibles bajos en carbono dentro de su estrategia 'Positive Motion'.
