Según la investigación, las actividades que incluyen movimientos explosivos y cambios de dirección rápidos pueden desencadenar la formación ósea de manera más efectiva. Por ejemplo, los giros bruscos en un campo de handbol pueden generar una señal de formación ósea más fuerte que las caminatas largas.
Los investigadores analizaron 24 estudios clínicos y examinaron biomarcadores en sangre.
Los resultados pueden informar programas de ejercicios diseñados para proteger la salud ósea y reducir el riesgo de osteoporosis.
