Científicos del Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI) demostraron que señales químicas y microbiológicas en el agua de mar podrían detectar cambios en la salud de los ecosistemas de coral antes de que sean visibles. En un nuevo estudio publicado en The ISME Journal, los científicos del WHOI combinaron química, biología y física oceánica para examinar las interacciones de moléculas disueltas, microorganismos y movimiento del agua en un ecosistema de coral y un pastizal de algas marinas cercano en las Islas Vírgenes Británicas. Las investigaciones mostraron que cada punto de muestreo tenía una firma química y microbiológica única y que las corrientes oceánicas moldeaban estos patrones en intervalos de horas.

Los ecosistemas de coral son extremadamente dinámicos. Amy Apprill, al analizar los primeros datos, señaló que algunos patrones no eran comprensibles, por lo que incorporó el estudio de la física oceánica para explicar cómo el movimiento del agua influye en la química y los microorganismos de cada ecosistema de coral. Este enfoque interdisciplinario permite una comprensión más completa de la salud de los ecosistemas de coral.

El estudio se benefició de un método de etiquetado químico desarrollado en el WHOI.