Los museos nacionales de los países escandinavos presentan la historia de los vikingos combinando mitos populares con hallazgos arqueológicos. Las exposiciones en Copenhague, Estocolmo y Oslo enfatizan los roles de los vikingos como guerreros, navegantes y comerciantes, mientras que casi ignoran la existencia de individuos comunes dedicados a la agricultura y con un papel activo en la estructura social. Estas imágenes son continuación de proyectos de construcción de identidad nacional que se remontan al siglo XIX.
La representación de las mujeres vikingas también se mantiene limitada. Los museos suelen destacar figuras excepcionales, como mujeres guerreras o aristócratas ricas; la vida cotidiana, el trabajo doméstico y la vestimenta de las mujeres comunes se reducen a estereotipos. Este enfoque refuerza roles de género tradicionales en lugar de reflejar la realidad histórica.
Además, la historia de la conversión de los vikingos al cristianismo y la transformación de Escandinavia en reinos unificados se reinterpreta según contextos políticos y sociales actuales. En particular, las relaciones pasadas con comunidades musulmanas se utilizan para respaldar el entendimiento moderno de la multiculturalidad.
