Investigadores de Alemania, Holanda y Bélgica inyectaron nanoplaquetas magnéticas en el cerebro de ratones que mostraban síntomas similares al Parkinson y activaron estas partículas mediante campos magnéticos aplicados desde el exterior. Las partículas generaron pequeñas fuerzas mecánicas bajo la influencia del campo magnético, activando los mecanorreceptores naturales de las neuronas y permitiendo la transmisión de señales eléctricas. Este proceso mejoró significativamente la capacidad de movimiento de los ratones.
El método es menos invasivo que la estimulación cerebral profunda tradicional, ya que no requiere implantes permanentes de electrodos. Las partículas permanecieron en el cerebro durante varios meses sin provocar inflamación ni respuesta inmunitaria. Los investigadores buscan desarrollar estas partículas para que puedan atravesar la barrera hematoencefálica por vía sanguínea y utilizarlas junto con dispositivos magnéticos portátiles que los pacientes puedan usar por su cuenta.
Esta técnica también tiene potencial como herramienta de investigación para estudiar el efecto de las fuerzas mecánicas en la actividad cerebral, además de su uso terapéutico. Aunque su aplicación clínica aún está a varios años de distancia, su simplicidad, bajo costo y flexibilidad podrían representar una transformación importante en el tratamiento del Parkinson.
