El nuevo programa suborbital Earth Venture de la NASA utiliza el avión ER-2 y detectores infrarrojos desarrollados por el Jet Propulsion Laboratory para monitorear tormentas generadas por incendios. El proyecto INSPYRE busca mejorar los modelos de predicción midiendo en tiempo real la formación de nubes de incendios.
El proyecto FarmFlux analiza emisiones agrícolas realizando mediciones de ozono, metano y partículas en regiones que van desde el Medio Oeste hasta el Valle Central de California. Al mismo tiempo, el proyecto HAMAQ compara sistemáticamente los problemas de calidad del aire en Atlanta y Ciudad de México, mapeando la contaminación con aviones que vuelan a diferentes altitudes.
En el Ártico, los proyectos Snow4Flow y FORTE estudian los cambios asociados con el retroceso de los glaciares y la fusión del permafrost. Snow4Flow equipa un antiguo avión de combate con modernos láseres y radares para medir glaciares desde Alaska hasta Svalbard. FORTE rastrea corrientes marinas, organismos microscópicos y cambios químicos mediante satélites, drones y submarinos.
El proyecto LACCE examina deslizamientos de tierra persistentes, particularmente aquellos relacionados con lluvias y el retroceso de glaciares en California y Alaska. Estas misiones forman parte del programa continuo de investigación ambiental local flexible y de alto impacto que la NASA mantiene desde 2007.
