En Nepal, la enorme riada repentina desencadenada el 26 de agosto por el colapso de glaciares en un valle del Himalaya próximo a la frontera entre China y el Tíbet causó la muerte de 1.311 personas, mientras que 5.330 siguen desaparecidas.
Los equipos de rescate lograron rescatar con vida a dos trabajadores la mañana del viernes en la instalación Trishuli 3A, donde más de 150 obreros permanecían atrapados en los túneles de siete centrales hidroeléctricas; Sanjaya Shah y Kabir Maharjan, heridos, fueron trasladados en helicóptero al Hospital Militar de Katmandú.
En el túnel donde se estima que unas 39 personas siguen atrapadas también fue hallado un tercer cadáver.
