La startup estadounidense Mana Battery y el gigante francés de fabricación Saft han formado una alianza para desarrollar y comercializar baterías de iones de sodio sin ánodo. Esta colaboración tiene como objetivo crear baterías seguras y de alto rendimiento para aplicaciones críticas como defensa y centros de datos.
El diseño de baterías sin ánodo ha surgido como una alternativa a la tecnología tradicional de iones de litio, ofreciendo una mayor densidad de energía y costos de producción más bajos. Este diseño elimina el material del ánodo, lo que hace que las baterías sean más ligeras, más pequeñas y capaces de almacenar más energía.
Esta alianza busca desarrollar baterías seguras y de alto rendimiento para aplicaciones exigentes y críticas como defensa, aviación, ferrocarril y centros de datos. Si tiene éxito, esta tecnología podría hacer que las baterías sean más simples, seguras y ligeras, lo que podría dar forma al futuro de la densidad de energía.
