Los datos obtenidos por el telescopio espacial Euclid, al analizar los brazos de miles de galaxias espirales, revelaron que las galaxias más masivas suelen poseer dos brazos largos y continuos. Estas estructuras están asociadas con núcleos centrales de gran masa, y se cree que las altas velocidades de cizallamiento en los discos rotatorios favorecen la morfología de dos brazos. En contraste, las galaxias con núcleos más ligeros presentan con mayor frecuencia estructuras de tres o más brazos.
Los investigadores observaron que las galaxias espirales de dos brazos tienen tasas promedio de formación estelar más bajas, mientras que las de tres brazos muestran tasas más altas. Esta diferencia está directamente relacionada con la masa total de la galaxia. Los hallazgos son coherentes con simulaciones por computadora y confirman el papel de la distribución de materia oscura en la formación de los brazos. El número de brazos, junto con las estructuras observables, puede reflejar dinámicas ocultas en el interior de la galaxia.
Sin embargo, aún no se comprende completamente cómo se forman exactamente los brazos espirales ni cómo se mantienen durante largos períodos. Los investigadores destacan que, en la mayoría de los casos, los brazos no son completamente nítidos, sino que presentan estructuras ramificadas y fragmentadas. Sistemas de clasificación más detallados ofrecen una guía para futuros estudios destinados a comprender esta complejidad.
