Científicos lograron conservar riñones de cerdo a -4 °C sin congelación durante varios días, manteniendo su viabilidad fuera del cuerpo. Este enfoque se basa en el enfriamiento extremo en lugar de la congelación, evitando así el daño causado por la formación de cristales de hielo. Los riñones conservados fueron posteriormente trasplantados nuevamente en cerdos y mantuvieron su función normal.
Este método permite conservar los órganos sin la formación de cristales de hielo. En métodos anteriores, los órganos sufrían daños por congelación. En este estudio no se utilizaron sustancias protectoras químicas, lo que aumenta su aplicabilidad. Otros investigadores, sin embargo, están probando mezclas químicas diferentes para conservar órganos a temperaturas aún más bajas.
Además, se están desarrollando máquinas que nutren los órganos y replican las condiciones del cuerpo humano. Estos dispositivos permiten mantener vivos riñones y hígados hasta por 24 horas. Estudios recientes también sugieren que órganos como el útero y el ojo podrían conservarse con estos sistemas.
