En NASA Goddard, el Dr. Nithin Sivadas y su equipo, en un nuevo artículo publicado en Nature, sostienen que la idea de que la magnetosfera de la Tierra brinda una protección limitada contra tormentas solares extremas se basa en un sesgo de medición. El estudio indica que los datos de los satélites en el punto de Lagrange L1 subestiman la verdadera intensidad del viento solar.
Los satélites en L1, como WIND, ACE y DSCOVR, al estar 1,5 millones de km más cerca del Sol, presentan grandes incertidumbres en la sincronización y en los cambios previos al choque; lo que genera un desplazamiento estadístico hacia una ‘regresión a la media’. Los investigadores, al aplicar una calibración de regresión, observan que la relación entre la potencia de la tormenta solar y la respuesta magnética permanece lineal y que un evento de una probabilidad de 1/1000 años podría ser mucho más destructivo.
El resultado muestra que las redes eléctricas y los operadores de satélites deben prever un riesgo más alto de fluctuaciones eléctricas potenciales; sin embargo, persiste la incertidumbre sobre si las mediciones reflejan con precisión el viento que realmente llega a la Tierra.
