Una investigación liderada por Tiago Simões de la Universidad de Princeton ha demostrado que un fósil de serpiente de 80 millones de años, llamado Tametara mirim, encontrado en el sudeste de Brasil, muestra que las serpientes primitivas vivían en diversos ambientes. El fósil indica que las serpientes se adaptaron a vivir tanto en tierra como en agua durante su evolución.

Los investigadores utilizaron tomografía computarizada y técnicas de visualización 3D para examinar en detalle la estructura del cráneo, la columna vertebral y el cerebro del fósil. La estructura cerebral de Tametara mirim sugiere que estaba adaptada a la vida subterránea, mientras que otro fósil, Dinilysia patagonica, estaba adaptado a la vida terrestre. Estos hallazgos muestran que las serpientes primitivas vivían en diversos hábitats y desarrollaron diferentes estrategias sensoriales.

La investigación revela que las serpientes primitivas no siguieron un único camino evolutivo, sino que adquirieron experiencias en diferentes hábitats y estrategias sensoriales. Estos hallazgos ayudan a comprender mejor la historia evolutiva de las serpientes.