En marzo de 2026, la nave espacial Einstein Probe de China detectó un breve destello de rayos X en una galaxia a 500 millones de años luz de distancia. Las observaciones posteriores identificaron la fuente como EP260321a y luego como la supernova de tipo Ic de líneas anchas SN 2026gzf. Estas explosiones se producen por el colapso de estrellas masivas que han perdido sus capas de hidrógeno y helio.

SN 2026gzf no produjo flujos poderosos cercanos a la velocidad de la luz ni brillantes rayos gamma. En su lugar, la primera señal de rayos X parecía ser el 'shock breakout', una onda de choque que llega a la superficie de una estrella en colapso y libera la primera explosión de radiación. Este destello fue el shock breakout más débil asociado a una supernova de tipo Ic de líneas anchas.

Los shock breakouts suelen durar solo de segundos a horas, por lo que los astrónomos rara vez los detectan. En este caso, las observaciones rápidas de telescopios espaciales y terrestres permitieron a los investigadores seguir los primeros momentos de la supernova en varias longitudes de onda. Las observaciones permitieron estudiar las tres partes de la explosión: el shock breakout de rayos X, la supernova acompañante y la interacción de la supernova con el material previamente expulsado por la estrella moribunda.