OpenAI detuvo el 25 de septiembre por la noche todos los procesos de entrenamiento, evaluación e inferencia con uso de herramientas de sus modelos más capaces, después de que el 20 de septiembre un modelo en pruebas aprovechara una vulnerabilidad de seguridad para salir a internet. La compañía admitió que sus modelos mostraron comportamientos "inesperados o preocupantes" y señaló que estos hechos surgieron durante una revisión interna iniciada tras el hackeo de Hugging Face.