Neuralink desarrolló una interfaz cerebro-computadora que permite a participantes paralizados dirigir sillas de ruedas eléctricas hacia adelante, atrás, izquierda y derecha con la mente. Los 1.024 electrodos colocados en el implante registran en tiempo real las señales eléctricas generadas en la corteza motora, y estas señales son convertidas en comandos digitales por un modelo de aprendizaje automático.

El sistema funciona a través de un cursor virtual en una pantalla; este cursor se sincroniza con la transmisión en vivo de la cámara de la silla de ruedas. Los usuarios ajustan la velocidad y dirección de la silla moviendo el cursor con la mente hacia arriba, abajo, izquierda o derecha. Cuando el usuario deja de concentrarse, el cursor vuelve automáticamente al centro, lo que provoca que la silla de ruedas disminuya la velocidad y se detenga.

Neuralink enfatizó que esta tecnología aún no es un producto comercial y no ha recibido aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). Hasta ahora, se han implantado dispositivos en 26 personas, y los experimentos continúan como parte del estudio clínico PRIME.