La sensación de tacto desempeña un papel importante en la experiencia y la identificación de objetos en la vida cotidiana. Investigadores de inteligencia artificial desarrollaron una piel impresa en 3D para dotar a los robots de esta sensación.
Esta piel se basa en el principio de tomografía de impedancia eléctrica (EIT) y puede determinar la ubicación y la intensidad de los eventos de tacto mediante electrodos superficiales.
Los resultados de la investigación mostraron que con solo 16 electrodos se puede crear un mapa de presión bastante preciso.
