Durante el eclipse solar total que cubrió Europa el 12 de agosto, los pilotos del Johnson Space Center de la NASA trasladaron el avión de investigación de gran altitud WB‑57F desde el Aeropuerto Ellington en Houston hasta Islandia, entrando en la sombra de la Luna. Este vuelo se organizó para investigar el misterio de por qué la corona, la atmósfera exterior del Sol, es mucho más caliente que su superficie.

El avión se posicionó a aproximadamente 15 000 metros de altitud, por encima de las nubes y la humedad, lo que redujo las interferencias atmosféricas y permitió observar longitudes de onda infrarrojas. El piloto John Gustine siguió la pista de la sombra para maximizar la duración del total, y el operador de sensores Cary Klemm ajustó en tiempo real el enfoque y la exposición de la cámara.

Las imágenes recopiladas serán analizadas para comprender el flujo de energía y materia de la corona y mejorar las predicciones del clima espacial. Sin embargo, los datos están limitados a una ventana de eclipse de solo unos segundos; por lo tanto, se necesitarán observaciones futuras o métodos alternativos.